jueves, 31 de octubre de 2013

El Ave Fénix

Es la primera comprobación de la inmortalidad.
Las diferentes historias cuentan que el Ave Fénix era de una extraordinaria belleza. Sus formas, sus colores, su gracia, su rareza lo convertían en un ser único al que todos soñaban con ver alguna vez.
La leyenda más popular nos cuenta que era un extraño pájaro que posee la increíble propiedad de renacer de sus propias cenizas.
Cuenta que el Ave Fénix, va a los árboles del Líbano y se anuncia a los sacerdotes del lugar, que cubren el altar con vid.
El pájaro se sube al altar y se acomoda entre las ramas. El fuego se enciende solo y el pájaro aletea sobre el fuego y se convierte en cenizas. Al día siguiente surge entre las cenizas como una especie de oruga que, al segundo día se vuelve a convertir en pájaro adulto.
Herodoto, la fuente más antigua de la leyenda, la vincula con Egipto. Cuenta Herodoto: "allá hay un pájaro sagrado, el Fénix. Yo no lo he visto con mis ojos, pero he visto la imagen de este pájaro que llega cada 500 años para morir y renacer entre las cenizas".
Según cuenta Tácito en sus Anales, el Ave Fénix vive 1461 años, tiempo que marca una división de ciclos cósmicos.
Algunas historias cuentan que su tamaño era de más de dos metros, con cierto parentesco en sus formas con un águila, pero con colores refulgentes, rojos, azules, oros, verdes, más brillantes y llamativos que los de un pavo real.
Para el mundo pagano, el ave fénix fue un modelo de la castidad y la templanza. Siempre sola, poco sabía del amor.
Para los cristianos simbolizó la posibilidad de la resurrección, uno de los misterios que más necesitaron demostrar como posible. Si la inmortalidad era posible para un pájaro, también lo era para los cristianos.
Difícil y casi incomprensible idea ésta de la incineración voluntaria, de la conversión en cenizas, de la resurrección desde la nada y de esa solitaria vida de tantos años.
A pesar de todas estas dificultades, pocos mitos fueron aceptados y repetidos a lo largo de la historia.
Muchos escritos y pensadores también se hicieron eco de esta maravillosa historia que muere en el fuego y renace en el fuego.
Entre ellos nuestro Sarmiento, que decía que: "el Ave Fénix vendría a ser un espejo o una imagen del mundo". 

domingo, 20 de octubre de 2013

El Kraken

Kraken nos relaciona a la idea de la "isla flotante", un monstruo sobre cuyo lomo crecen árboles y plantas y se desarrolla una extensa y completa vida vegetal y animal.
Es cómo un diabólico pulpo gigante, o una cruza de serpiente y tortuga, o cangrejo de mar.
Es un mito de los marineros que desembarcan en una isla y encienden fuego que despierta al monstruo, quien se sumerge y arrastra hacia las profundidades del mar a todos los marineros, como un tsunami.
Si los antiguos mitos cosmogónicos identifican al universo como un ser viviente, no es extraño que hayan quedado restos de la idea, como las islas vivientes, aunque el todo se haya transformado en un mundo natural.
Este ser pertenece a la ciencia de la Criptozoología, que estudia los animales fantásticos que pueden encontrarse en este planeta. Animales desconocidos para la ciencia oficial y cuya posibilidad de existencia se basa en testimonios o en señales que no alcanzan para probar su realidad, (como el Nahuelito, monstruo que aparece en el lago Nahuel Huapi de Bariloche).
Modernas técnicas de investigación confirmaron descubrimientos zoológicos de ciertos animales que las culturas indígenas o versiones lejanas del tiempo, de viajeros o aventureros, ya habían nombrado en sus leyendas y tradiciones. 
El mito de la isla flotante se reitera en distintas épocas y en diferentes culturas. Embarcaciones que desaparecen en el mar sin dejar rastro alguno, no hace más que revivir la leyenda de un fantástico animal confundido con la isla.   

Los Centauros

En la mitología griega los centauros se conocieron en las leyendas contadas  por Plutarco y Ovidio de la lucha con Los Lapitas (era un pueblo que forma parte de la mitología y no de la historia), tras el intento de raptar a la novia del rey en el día de su boda. Teseo que estaba presente inclinó la balanza a favor del pueblo lapita que escaparon de los centauros.
La leyenda nos relata que los centauros, primos del rey de los lapitas, fueron invitados a la boda. Conocieron el vino y se emborracharon completamente y embriagados intentaron raptar a la reina y a todas las mujeres presentes, lo que provocó una guerra.
De allí se desprende la imagen de seres salvajes, esclavos de las pasiones más violentas. Sus contiendas fueron interpretadas como la lucha entre la civilización y la barbarie, en el que se divide el mundo.
Por el contrario, el centauro Quirón es un ejemplo de la sabiduría y de los conocimientos artísticos y musicales y maestro de la medicina. Fue maestro educador de Aquiles, Jasón, Ajas, y Hércules. Una justificación de la forma dual y de la parte humana.  
Esta leyenda tampoco escapa al pensamiento de nuestro Sarmiento, y los centauros  pertenecen a uno de esos seres imaginarios que describió en su libro. 
También fue la primera imagen que recibieron nuestro "Indios Americanos", cuando los conquistadores llegaron a nuestras tierras americanas, atropellando con una violencia imparable.
Cortés o Pizarro, pueden dar fe del terror que sintieron los pueblos originarios cuando se enfrentaron a los españoles montados en sus caballos.
Los hombres retrocedieron aterrorizados mientras ese monstruo de metal y cuero los atropellaba. Un monstruo de dos cabezas, cuatro patas, torso y brazos de hombre. Una figura que se dividía en dos partes. Y otras dos piernas y los brazos largaban asesinos truenos con fuego.
Acostumbrados a convivir con múltiples fieras como parte de un mundo cotidiano, ésta los desconcertaba. Nada era comparable a la violencia de la que hacían gala. Y el miedo los venció.   

martes, 1 de octubre de 2013

El Behemoth, un monstruo bíblico.

Es un animal misterioso que habitó en mil montañas pródigas de hierbas y cada día devora los pastos de las mil montañas, que crecen por la noche, lo hace desde los comienzos del mundo, y además bebiendo agua, que se lleva en un año el río Jordán.
Behemoth es una palabra hebrea que significa "bestias", en plural, por su tamaño que equivale a decir muchos animales.
En sus versículos  dice:
"Yerba como buey come...."
"Debajo de las sombras pace, en escondrijos de caña, en pantanos húmedos".
Fue comparado con un toro salvaje, un elefante, un hipopótamo, un mamut. pero también fue un pez sobre el agua infinita, y sobre el pez un toro y una montaña hecha de rubí, y sobre la montaña un ángel, seis infiernos y después la tierra. Y por encima de todo los siete cielos.
Una moderna interpretación sostiene que la biblia podría hacer referencia a cierta especie superviviente de dinosaurio que vivió en África y al que los nativos llamaban Mokelembembe.
Seguramente no sea más que una hipótesis, pero los muchos hábitos adjudicados al Behemonth son parecidos a los de un dinosaurio.
No son datos científicos, pero múltiples testimonios hacen referencia a una especie de saurio que vive en las zonas pantanosas del Congo, en la región del lago Tele, y cuyas características serían aproximadamente las de los que todos un monstruo.
La mayoría son de los aborígenes, pero no faltan versiones de viajeros y aventureros que aseguran haber visto estos animales desconocidos.
Una leyenda islámica cuenta que sobre este inmenso dios colocó otro ser mitológico, el Kuyata.
El Kuyata, era una especie de toro de cuatro mil ojos, cuatro mil orejas, cuatro mil narices, cuatro mil bocas y cuatro mil lenguas.
Para recorrer su cuerpo de un extremo a otro se necesitan quinientos años de camino, sin descanso.
Y el Kuyata se apoya sobre el Behemoth, que es aún más grande.

(Historia narrada por el Santo Job, en su libro del antiguo testamento).