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miércoles, 24 de febrero de 2010

SOCIEDAD Y ESTADO.

INTRODUCCIÓN.

 

Analizando la “Historia de la Argentina, desde fines del siglo pasado, (aproximadamente desde 1880), podemos observar el carácter de dependencia y vulnerabilidad presente en nuestro país, a través de dos modelos económicos, como el “Agroexportador” y el de“Sustitución de Importaciones”.

 

MODELO ECONÓMICO AGROEXPORTADOR. (1880-1930).

 

Con respecto a los hechos sucedidos, a nivel mundial, desde entonces, hacia fines del Siglo XVIII, el progreso técnico, había sufrido un notable estancamiento. El mismo, llega a su ruptura, con la famosa “Revolución Industrial”, que surge en Europa.

A partir de éste momento, el avance tecnológico, a través de la producción de equipos, maquinarias, bienes de inversión, permitió incrementar el rendimiento del trabajo, y así se experimenta la gran expansión del mercado mundial.

Este proceso revolucionario, tuvo como consecuencia, las posibilidades de invertir en toda actividad que exportase, acumular capital, y ampliar cada vez mas el ahorro.

Había una dependencia creciente de ciertos productos con otros, surgiendo así, un “espacio integrado”.

Se dependerá, en mayor o menor grado, de la industria.

Los países ajenos a la Revolución Tecnológica, tenían la oportunidad de producir, para los mercados de los países industrializados, y así, los países con poca población, pero con grandes recursos naturales, tomaron el capital del exterior.

La explotación de estos recursos naturales, posibilitaron la expansión de las exportaciones de los productos primarios.

La Argentina, como país ajeno a la Revolución tecnológica, ayudada por el buen funcionamiento de todo el sistema económico mundial, y poseedora de grandes recursos naturales en la zona de la Pampa (tierras fértiles para la producción, y por lo tanto, productor de materias primas), tuvo la oportunidad de incorporarse a este sistema económico, a la llamada “División Internacional del Trabajo”.

Es imprescindible, tener en cuenta el funcionamiento general, donde el capital extranjero invertía, en nuestro país, en el desarrollo de obras de infraestructura (puertos, comunicaciones, todo referente a la actividad exportadora, etc.). Invertía en la infraestructura necesaria para un mejor comercio exterior.

De esta manera, vemos como la entrada de capitales del exterior, así como la infraestructura necesaria, el trazado de los ferrocarriles, y el poblamiento de la zona de La Pampa, fueron aportando algo de su parte, para que todo el sistema en el país, fuese progresando.

Fue posible el aumento de las exportaciones, no sólo porque el país tenía grandes sectores de tierras fértiles en La Pampa, sino porque era cada vez mayor la expansión de la demanda mundial de productos agropecuarios.

Esto significa, que no servía el solo hecho de tener tierras que produzcan, sino que era necesario que los países industrializados demanden esa producción.

La Argentina, exportaba sus productos primarios, y al obtener ingresos de capital extranjero, podía importar productos manufacturados de aquellos países que los produjesen, y estos importaban los primarios.

También se permitía una gran entrada de capitales, al cobrarse un arancel a la cantidad de productos que se importaban.

Todo el sistema era como una cadena, y todos dependían de todos.

Algunos hechos que tuvieron lugar en la historia Argentina, en este momento, ayudaron al crecimiento del sistema económico ya mencionado.

Con algunos hechos, me refiero por ejemplo a la reincorporación de la provincia de Buenos Aires a la unión nacional  (1861).

A partir de entonces, se formó un país unificado en el cual la paz interior, provocaba la seguridad que los inmigrantes y quienes querían realizar inversiones en nuestro país, debían sentir.

Hacia 1862, al nacionalizarse la Aduana de Buenos Aires, se permitió la entrada de capitales (a través del mencionado arancel). Dicha aduana, era la que recaudó el dinero para el Tesoro de la  Nación .

Estas tierras fértiles de la zona de la pampa húmeda, tuvieron su importancia sobre los estratos sociales. ¿Cómo? Se formaron distintos grupos sociales con respecto a las tierras.

En un primer nivel, se encontraba la oligarquía, formada por aquellos descendientes de las antiguas familias, las cuales ocuparon y dieron valor a las tierras desérticas. ¿Qué pasaba? Las tierras significaban la verdadera riqueza, y quien las poseía, pasaba a ser dueño de las exportaciones, poseía el poder económico y político, y se encontraba en las mejores condiciones para comprarlas o venderlas, y estaba también al tanto de las futuras grandes obras. Se dice entonces, que quien las poseía pasaba a ser “dueño del país”.

Luego, se encontraba el grupo social del medio, el cual estaba integrado por inmigrantes, que eran comerciantes o profesionales.

Ellos fueron quienes primero pudieron tener un mayor acercamiento a la industria, ya que venían de países industrializados.

Y finalmente, nos encontramos con un grupo social más bajo integrado por gauchos y mestizos, quienes estaban destinados a las tareas rurales, sin poder acceder a una buena educación.

Con estos distintos grupos sociales, podemos ver como hay uno que tiene mayor poder sobre los demás, y esto hará que haya una clase que gobierne para sí mismo, debido a la riqueza y poder que posee. Esto dará lugar, a la “democracia semiabierta”, que se vivió en este periodo.

A partir de 1929, año en que tiene lugar la Crisis Económica Mundial, se produce el cierre, el fin de nuestro sistema económico agroexportador.

Esta crisis, se debió a la recesión económica de Norteamérica, la cual no tardó en expandirse a los mercados europeos y también a los Sudamericanos.

Dicha crisis, tuvo como consecuencia, la disminución del comercio mundial, ya que para entonces, EE.UU. se habrá convertido en el  centro financiero del mundo.

Disminuyeron así, las importaciones; los capitales del exterior, tuvieron que volver a sus países de origen, favoreciendo su propia economía. Disminuyó el ahorro de los países que exportaban capitales.

Podemos observar de este modo, como se produce el “quiebre del funcionamiento del comercio mundial” .

 

MODELO DE SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES. (1930 -1976).

 

A partir de 1930, aparecerá el Estado, como Actor Social.

El Estado, se comportara de un modo conservador y proteccionista, con respecto a los intereses económicos del país.

Con el fin del modelo económico anterior (Modelo Agroexportador), y comienzo de este nuevo modelo, se pasará de un mercado que para crecer se relacionaba con los demás mercados extranjeros, a un mercado totalmente cerrado. Se pasará a un modelo de autoabastecimiento.

Esto ocurrió no sólo en nuestro país, sino en todos los países del mundo, que se beneficiaban a través del creciente comercio exterior.

Con la ruptura de éste, la acción común fue autoabastecerse.

Así, vemos como la crisis de 1930, impulsó  la intervención del Estado, a nivel mundial, en toda la actividad económica.

Ahora, cada país tiene que producir para sí mismo y abandonar la idea de continuar produciendo ciertos productos, para luego exportarlos e importar otros.

Surgirá así, la idea de desarrollar la industria, la que aparece debido al cambio en la economía.

Al provocarse una gran disminución en las importaciones, se tomó como primer medida, la necesidad de reemplazar aquellos productos (Manufacturados), que obteníamos del exterior, a través de lo que importábamos.

La Argentina, comenzará reemplazando las importaciones en un sector determinado, el de las industrias livianas, debido al escaso capital que poseía el país, y a la escasa infraestructura y tecnología (de 1930 a 1950 aproximadamente).

Habrá ciertos productos, como combustibles, de los que se seguirá dependiendo del exterior.

La industria Argentina, irá experimentando momentos de estancamiento y momentos de avances notables.

Si en el modelo anterior, era imprescindible hablar del funcionamiento general, de la economía mundial, en este modelo también será importante, hablar de los problemas que se hicieron presentes en nuestro país, antes del año 1958.

Como principal problema de la industria, encontramos al capital.

Contábamos con equipos para la producción antiguos y desgastados, y el hecho de no contar con suficiente capital, provocaba la imposibilidad de realizar su necesaria renovación. Esto limitó el crecimiento y la modernización de la industria.

La Argentina, no generaba las divisas necesarias para poder obtener del exterior, estos “bienes de capital”  que se requerían.

Es necesario recordar, que durante el periodo peronista fue rechazada en cierta forma la “ayuda” del capital extranjero, debido a querer lograr una nacionalización.

Otro de los problemas presentes en nuestro país, fue el del abastecimiento, básicamente porque la falta de divisas, limitaba el ingreso de los insumos intermedios los cuales se necesitaban  para el avance en la actividad industrial.

También fue el tema de la infraestructura, otro problema ya que la carencia de la misma, a través de la escasa energía eléctrica, antiguo sistema de transporte, etc., provocaban un freno en el avance del desarrollo industrial.

Estos problemas pueden ubicarse antes de 1958, porque es a partir de este año, cuando se produce un cambio.

A partir de aquí, se ve claramente, que el problema de la industria Argentina era que “necesitaba del capital extranjero”.

Así, entonces, se producirá un gran éxito en lo que se refiere al desarrollo de la industria automotriz.

Después de un tiempo, la industria argentina, a través de las empresas, deberá fortalecerse, para lograr competir con la industria del exterior.

Esto significa, que nuestra industria, debía estar en continua comparación y competencia con la industria de los demás países, para no sufrir un estancamiento.

 

CONCLUSIÓN.

 

 Hemos visto como la vulnerabilidad de nuestro sistema económico, estaba muy ligado al mercado internacional.

Tanto los recursos, como la actividad económica de la Argentina se encontraban a disposición del comercio exterior.

Si nuestro país no producía de la mejor manera, eso se reflejaría en las exportaciones, disminuyéndolas, y seguidamente, lo haría en las importaciones.

Vimos también, la dependencia del capital extranjero, para construir la infraestructura necesaria para el comercio exterior.

Esto podría decirse con respecto al modelo económico agroexportador.

Hablando del segundo modelo, vimos como debido a los factores externos, se produce el desarrollo de la actividad industrial.

Notable fue el hecho que de carecer de divisas, exigirá a la Argentina, recurrir al capital extranjero.

Así pues, a pesar de tener la intención de industrializarnos (nosotros mismos), continuábamos siendo dependientes. ¿De quién? Del exterior.

DISEÑOS INSTITUCIONALES Y FÓRMULA POLÍTICA.

 INTRODUCCIÓN.

Voy a empezar a desarrollar esta  monografía utilizando un criterio personal de elaboración, teniendo como base para el desarrollo, el cuestionario otorgado por la cátedra y tratando de ir respondiendo punto por punto, acorde a la actual realidad política económica y social por la que atraviesa nuestro país. 

En cuanto a la importancia del derecho en la evolución de las formas estatales podemos decir que si nos remontamos a la historia de la evolución del hombre, éste siempre tuvo un marco normativo a través del cual le ha servido para  la convivencia social pacífica.

En toda organización humana de diferentes culturas existe un marco regulatorio de las pautas sociales, así podremos mencionar que en las comunidades primitivas todas tuvieron su derecho, que era el conjunto de reglas homogéneas y perfectamente unificadas, basadas en un principio desarrollado en un cuerpo consistente.

El derecho de los primitivos consistía en un número de sistemas más o menos independientes, sólo parcialmente ajustados unos a otros. Cada uno de estos, matriarcados, derecho paterno, derecho matrimonial, prerrogativas y deberes de los jefes, etc., tiene su campo o esfera que le es propio.

Al hombre primitivo se le atribuyó una obediencia automática a la Ley.

En primer lugar, si el salvaje obedece las leyes de la costumbre por mera incapacidad de conculcarlas, entonces no se puede señalar ninguna distinción entre reglas legales, morales, maneras y otros usos, ya que la única forma de clasificar las reglas de conducta es en relación con los motivos con que son respaldadas. Basándonos en que el hombre primitivo presta una obediencia automática a todas las costumbres.

Se llama “cuerpo de las costumbres” a la suma total de reglas, convenciones y esquemas de comportamiento, no hay duda alguna de que el hombre primitivo siente un gran respeto por ese cuerpo, una fuerte tendencia a hacer lo que todos hacen, lo que todo el mundo aprueba y, si sus apetitos o intereses no le llaman o impulsan en otra dirección, seguirá la fuerza de la costumbre antes que cualquier otro camino. La fuerza del hábito, el temor de los mandatos tradicionales y su apego sentimental a todo ello, así como el deseo que siente de satisfacer la opinión pública.

Las reglas jurídicas se destacan del resto, por el hecho de que están consideradas como obligaciones de una persona y derechos de otra. No están sancionadas por una mera razón psicológica, sino por una definida maquinaria social de poderosa fuerza obligatoria que, como sabemos, está basada en la dependencia mutua y se expresa en un sistema equivalente de servicios recíprocos lo mismo que la combinación de tales derechos con lazos de relación múltiple. La manera ceremonial como se llevan a efecto la mayoría de las transacciones, que comprende apreciación y críticas públicas, contribuye aún más a su fuerza obligatoria.

Ya en el estadio superior de evolución del hombre, denominado “civilización”, y más precisamente dentro del derecho romano nos encontramos con la primera codificación escrita del hombre y ella fue la Ley de las XII Tablas.

La Ley de las  XII Tablas, constituyo, valga la redundancia, la primera sistematización esquemática escrita del derecho, exclusivamente consuetudinario, vigente hasta entonces, pues no hay pruebas admisibles acerca de las pretendidas leyes regias, ni de una recopilación de éstas realizada por un pontífice llamado Sexto Papirio, considerándose que aquéllas son meramente legendarias y que ésta es apócrifa.

De todos modos, estas doce tablas de leyes compuestas entre los años 451 y 450 a. J.C., son el primer suceso fijo y cierto en la historia del derecho romano y configuraron para los romanos el fundamento de todo el orden jurídico.

El texto de la Ley no ha llegado hasta nosotros, aunque algunas de sus disposiciones, transmitidas oralmente a través de muchas generaciones, fueron recogidas por historiadores, gramáticos, escritores y jurisconsultos, lo que intentó permitió intentar varias reconstrucciones, siendo realizada la primera por Jacobo Godofredo en el año 1653, y la generalmente estimada como la más correcta.

Las normas contenidas en las XII Tablas, son estructuralmente muy simples y de gran concisión, escritas en un latín primitivo, cuya lectura trasluce “la lucha del legislador con el lenguaje joven y aún indómito de su pueblo para encontrar la expresión adecuada a sus prescripciones.

En la reconstrucción encontramos que las primeras tres tablas tratan del procedimiento, legislando, al lado de uno rígidamente formalista y ceremonioso (legis actio per sacramentum), otro más elástico y simple aplicable a cierta clase de juicios (legis actio per iudicie postulationem).

Las tablas IV y V, legislan sobre la familia y la herencia.

Las tablas VI y VII, tratan del dominio, la posesión y las servidumbres.

La tabla VIII legisla sobre los delitos y penas; la tabla IX sobre cuestiones de derecho público; y la X sobre el derecho sacro.

Las dos últimas tablas hacían referencia a la prohibición del casamiento entre patricios y plebeyos.

Luego, en pleno apogeo del cristianismo, se produce la primera codificación de todo el derecho romano realizado por Justiniano en el año 529 d. J.C., que va a servir de base histórico-jurídica de todo el derecho occidental.

La primera empresa fue la recopilación de las leyes, que Justiniano ordenó en su constitución, promulgada a los diez meses de ascensión al trono.

La misión de recopilar todas las constituciones imperiales contenidas en los códigos Gregoriano, Hermogeniano y Teodosiano, las novelas post-teodosianas y las posteriores a éstas.

Y así sucesivamente vemos como históricamente el derecho a servido y a dado la base jurídica para los distintos sistemas políticos en las sociedades primitivas, como así también en la evolución de las diferentes formas de organización estatal que va desde su inicio “La Polis Griega”, el imperio romano hasta las diversas formas estatales actuales.

Según Marx, el sistema legal o jurídico político -sistema de las instituciones legales impuestas por el Estado- debe ser entendido como una de las superestructuras levantadas sobre fuerzas productivas concretas del sistema económico, de las cuales son al mismo tiempo expresión, en este sentido habla de “superestructuras jurídicas y políticas. No es ésta la única forma en que hacen su aparición la realidad económica y material y las relaciones entre las clases que le corresponden, en el mundo de las ideologías e ideas. Otro ejemplo de estas superestructuras sería, según la concepción de Marx, el sistema moral prevaleciente. Éste, en oposición al sistema jurídico, no se haya impuesto por el poder del Estado, sino sancionado por una ideología creada y controlada por la clase gobernante. La diferencia es, a grandes rasgos, la misma que media entre persuasión y fuerza. El Estado o el sistema político o jurídico, emplea la fuerza, ella consiste según Engels, en una fuerza represiva especial para la coerción de los gobernados por los gobernantes.

El poder político, según Marx es, “simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra”.

 

MODELOS DE ESTADOS.

 

Podemos decir que en la evolución de la teoría del Estado, encontramos diferentes tipos de Estado, desde el que imagino Hobbes, con el “Leviatan”, pasando por Rousseau con su “Contrato social”, Locke, Hegel, Marx, etc., podemos ver que hay diferentes formas de Estado.

El “Estado Liberal” que surgió a partir de la Revolución Francesa, o la Constitución Americana, cuya doctrina consistía en el individualismo posesivo, con sus principios de igualdad formal y de posibilitar el crecimiento y la acumulación ilimitada del de riqueza. El premio económico político (que es el poder), corresponde a aquellos que por su ingenio han sabido juntar la mayor cantidad de bienes. Así se formaron grandes corporaciones, monopolios y oligopolios.

Posteriormente a finales del siglo XIX después de décadas de liberalismo político y económico, aparecen diferentes movimientos de luchas callejeras protagonizadas por proletarios y trabajadores que ya no soportaban más la explotación laboral y humana, decidieron conjuntamente reaccionar sublevándose, en donde, en 1848 en París hace abdicar la dinastía de los Orléans y es la primera revolución llevada adelante por los trabajadores.

Esto produce una mutación en la concepción que había del Estado hasta ese momento en donde a partir de ese hecho histórico conjuntamente en los años posteriores, en donde se produce la Revolución Mexicana de 1917 y la Constitución de 1919 de Weimar, se pasa de un Estado liberal en donde no tenía participación alguna en acontecimientos económicos a un Estado social, en donde empieza a tener injerencia en las economías de los diferentes países.

Aquí surgen las dos concepciones que tanta vigencia tienen en nuestra sociedad, fundamentalmente en el tema económico, en donde dejamos que el mercado resuelva todos los problemas económicos, sociales, laborales, o permitimos la participación estatal en las decisiones económicas y políticas de un país. 

El mercado contiene adentro un principio que ha probado ser fundamental para el progreso económico que es la competencia. Una competencia perfecta, es decir, la competencia perfecta sería, cuando todos los competidores parten de un mismo punto de partida y gana el mejor.

Lo importante, es decir, es que sin competencia no hay excelencia, por eso digo yo que el mercado, que nos aparece primero como el gran motor de la desigualdad, por lo pronto económica, al mismo tiempo encierra un principio fundamental para lograr la excelencia que es la competencia, sin competencia no hay excelencia.

Un sistema económicamente liberal esta basado en dos principios, en la propiedad privada de los medios de producción, como oposición al sistema socialista, de propiedad pública de los medios de producción; y en la competencia. Más esencial que la propiedad privada es que subsista la competencia, es decir,  si hay propiedad privada, sin competencia, se forman monopolios. Para el liberalismo, el único principio, absolutamente irrenunciable, es la competencia.

En una sociedad competitiva, está abierta la competencia, en todos los planos, político, económico, intelectual, etc.

El capitalismo es un sistema sometido a la Ley de la competencia, y cuando más se abren las economías, mas estímulo  hay para el progreso económico.

Uno tiene la idea de que los mercados no son perfectos, cuando uno habla de mercado, no estoy hablando de mercados perfectos, sino que hay defectos. Entonces, las situaciones de mercado generan ventajas para algunos y desventajas para otros, genera desigualdades. Esa desigualdad a veces es justa, si el que ofrece el mejor producto, a menor precio, es justo que venda más. Otras veces no sé si es justa, por ejemplo, la llamada competencia desleal, el que no pagó impuestos tiene mejor posición del que lo pago. Hay una idea de que el mercado genera injusticias y desigualdades inapropiadas, siempre fue visto así. Cuando Adams Smith escribe “La Riqueza de las Naciones”, analiza la teoría del precio, dice que hay dos precios, lo que el llama el precio natural, que no es más que el precio Escolástico justo, los que los Escolásticos llamaban el precio justo.

Pero está el precio del mercado, el precio del mercado se guía por otras circunstancias, por ejemplo la escasez con abundancia.

Entonces dice Smith, que el precio del mercado es el que realmente rige, por más que no coincida con el precio justo, con lo cual Adams Smith se daba cuenta de que había una injusticia medida adentro del mercado.

Una persona trabaja toda su vida, funda una pequeña empresa familiar le va bien, luego llega Good Marck y le produjo la quiebra de su negocio, esto es injusto desde el punto de vista de esa persona, él no podía prever que iba a pasar y pasó.

La única diferencia entre Adams Smith y Carlos Marx, Marx es discípulo de Adams Smith, hay frases de Adams Smith que son mucho más crueles que la de Marx describiéndolo, por ejemplo, la descripción que hace Smith de la pobreza es mucho más terrible que la de Marx.

El mercado es al mismo tiempo fuente del progreso a través de la competencia y la fuente de la desigualdad muchas veces injusta, el mercado trae progreso y desigualdad.

En una sociedad democrática, no se puede dejar que el mercado regule todas las relaciones económicas y sociales, porque va a generar a la larga lo que Marx profetizaba, que diez ultracompetitivos, finalmente monopólicos se queden con todo y la mayoría de la gente se quede sin nada.

En una sociedad democrática lo que compensa es el Estado, lo que compensa que no se exceda el mercado. El Estado tiene una tarea difícil, porque si exagera su intervencionismo y mata el dinamismo del mercado, tenemos estancamiento y regresión económica, pero si se ausenta y no se hace presente permite que la desigualdad del mercado se haga intolerable.

Evidentemente la democracia capitalista se plantea una relación tensa entre el mercado del capitalismo, que es a la vez estimulante y desigualador, y el Estado democrático en donde cada persona tiene un voto y por lo tanto es más igualitaria. Diría que, hay dos valores solos en la política, la libertad y la Justicia. La libertad es propia del mercado y la Justicia es propia del Estado, el Estado trata de hacer Justicia. Y el mercado deja que pase lo que pase, que compitan, que unos ganen y que otros pierdas.

La intervención del mercado en el siglo 20 ha sido paradójica, había grandes fortunas, millonarios y por el otro lado, gente tirada en la calle, una sociedad plagada de harapientos y miserables.

La crisis del 30 fue fundamental. Hasta que viene Keynes, que es un pensador central y descubre la falla del mercado, no la falla de que produce desigualdades injustas, sino que no funciona, que llega un punto en que el mercado se anula a sí mismo, si el Estado no hace nada.

Esta es la gran ilusión de los fundamentalista del mercado que dicen que puede haber mercado sin Estado, pero el mercado es creación del Estado, porque sin moneda firme, sin leyes, no hay mercado.

Entonces, lo que Keynes vió es que hay una fractura en la racionalidad del mercado y que generó la crisis de los años 30.

Hay situaciones, dice Keynes, en que lo que es racional a escala individual, se multiplica en cada individuo y se convierte en irracional a  escala social, por ejemplo el ahorro. Ahorrar, es un acto racional, a mi me entran 10 pesos, gasto 8 pesos y me guardo 2 pesos. Yo progreso con el ahorro, lo invierto, tengo una renta y mejoro mis ingreso.

Ahora si todos hacemos lo mismo generamos una fenomenal recesión, porque baja la demanda, y como decía Galbrait, una observación muy ingeniosa, “El secreto del capitalismo en las sociedades opulentas, por ejemplo, Estados Unidos, es que la gente compre todo lo que no necesiten, entonces trabajan más y siguen produciendo”. Es decir, “El secreto está en que una persona que ya tiene lo básico por ejemplo, una vivienda, un ingreso, un vestido y abrigo suficiente, tiene que comprarse la bicicleta fija, o el grabador, o el televisor”. Es decir, todo el tiempo se inventan necesidades para que la gente trabaje, porque sino esta persona con muy poco ingreso, se va al campo y se dedica a contemplar y escribir poesías.

Entonces Galbrait decía que: “el secreto del capitalismo es generar todo el tiempo bienes nuevos, modas, entonces todos corremos detrás de las modas”.

Keynes descubrió esta especie de falla lógica de que el mercado tiene fallas, porque si se lo deja solo a mayor racionalidad individual, se genera mayor irracionalidad colectiva.

Keynes proponía un intervencionismo de Estado, de gasto público, que el Estado construya rutas, caminos, obras públicas. Es decir, generar demanda del lado del Estado, generar déficit, ganen diez gasten veinte y activen la demanda y así salió el mundo de la crisis de los años 30.

Entonces vino la etapa del Estado, el Keynesianismo fue reformando hasta que el Estado terminó haciéndolo todo; y un Estado que se ocupa de todo ya no es Estado.  El Estado de Keynes entraba y salía del mercado, cuando la demanda era baja entraba, cuando la demanda era normal se retiraba. Lo que pasa que al retirar al Estado no es tan fácil. Entonces el Estado termina haciendo todo.

Luego aparecen otros escritores entre ellos Milton Freeman, que descubre las fallas del Estado. Cual es la falla del Estado?. El Estado, teóricamente opera en función del bien común, por lo tanto en teoría es mejor que el mercado, en donde cada uno opera en función del bien particular.

Pero, quien es el Estado? El Estado está formado por todos los habitantes de un país y es administrado por funcionarios burócratas, políticos y funcionarios que muchas veces persiguen su fin particular a través del Estado. Entonces, lo que viene es una fenomenal corrupción, y otra vez se desencantó el segundo mito del siglo XXI.

Keynes desencantó el mito del mercado, la fé absoluta del mercado y Milton Freeman desencantó la fe absoluta en el Estado, porque también son hombres los que están en el Estado, no hay superhombres que piensen nada más que en los demás.

En la década del 80, reapareció el renacimiento liberal, Reegan, Tacher, Nosik, etc. Y en la República Argentina la privatización de todo, y otra vez el mercado. Roque Fernández, sin darse cuenta está en el fundamentalismo de mercado, por que dice: “yo arreglo el déficit, nivelo el déficit y los capitales creen otra vez”, es decir, el mercado es un milagro que soluciona todos los problemas. Al Ministro  le puede pasar que arregle el déficit, nos deje a todos en una situación económica individual caótica, y suba la tasa de interés en Wall Street y no venga ningún capital extranjero. O puede pasar al revés, que no baje el déficit, baja la tasa internacional y vengan igual. El mercado de los años 30 o el de ahora que genera pobreza, injusticia, desempleo, etc.

La realidad es comparar dos instituciones o entidades imperfectas, porque los seres humanos somos imperfectos. Por eso, nunca podemos estar bajo un principio.

Aristóteles, cuando hablaba de las formas de gobierno explicaba muy claramente que la monarquía se convierte tiranía, la aristocracia en oligarquía, la democracia en demagogia, porque el Estado es administrado por seres humanos y termina desnaturalizándose.

Entonces, desde mi punto de vista, podemos ver que en la historia, cada vez que hubo una fe mística en el mercado o en el Estado, se terminó en una catástrofe. Y la idea es, entonces, que el mercado es necesario porque encierra el principio de la competencia, pero si no se lo controla degenera en monopolios, produciendo una gran desigualdad social, como la que padecemos actualmente. Y el Estado que encierra el principio de bien común, pero que muchas veces, cuando es administrado por funcionarios que priorizan el bien particular por sobre  el bien común degenera en corrupción, en autoritarismo, en democracia imperfecta. Lo más correcto es que existan a la vez  mercado y Estado y que se controlen unos a otros.

Entonces, esta es la manera, me parece a mí, institucional de resolver el dilema mercado. Estado, en dirección de una sociedad bien ordenada o razonablemente equitativa en donde los más competitivos tengan un premio y en donde los menos competitivos un piso más abajo del cual nadie baje, esta es la idea de una sociedad bien ordenada.

Uno de los inconvenientes básicos del mercado, es que se necesita una sociedad bien ordenada.

El problema que tenemos hoy es doble, el Estado que era omnipresente paso a ser ausente, entonces estamos bajo la Ley del mercado, únicamente del mercado, con el agravante que el mercado es insensible.

Y el otro, es que después de 40 años de cultura estatista nos encontramos con un sistema capitalista y una cultura estatista.

Para culminar con este tema desarrollado viene a colación  el debate que hoy se plantea en la sociedad actual sobre que modelo de Estado que queremos para los próximos años para nuestro país, inserto en la realidad económica internacional en que vivimos.

Es decir desde mi punto de vista, es menester que haya un Estado dinámico que permita el libre juego del mercado, pero cuando éste no resuelva los problemas económicos actuales, debe de aparecer el Estado que controle a los privados a través de reglas de juego claras para que no siga incrementándose las injusticias sociales, permita una justa distribución de las riquezas, genere empleo cuando el mercado no lo va a hacer, controle a los dirigentes políticos y empresariales para que se baje el altísimo costo o déficit que padece nuestra económica a causa de la alta tasa de corrupción existente.

 

LEGITIMIDAD Y GOBERNABILIDAD.

 

A partir de 1983, la República Argentina, después de una década de gobierno militar, denominado “Proceso de Reorganización Nacional”, en donde se puede decir que fue una época nefasta porque la violencia estaba al orden del día, por supuesto, la peor violencia institucional o “Terrorismo de Estado” padecido,  el fracaso de un intento fallido de recuperar las “Islas Malvinas”, y la situación económica caótica por la cual estaba atravesando nuestro país, con una enorme deuda externa, provocó la apertura democrática. El 10 de diciembre de 1983, asume la Presidencia de la Nación un Presidente civil elegido democráticamente.

A partir de este hecho histórico y a consecuencia de lo anteriormente mencionado y la grave crisis económica se empezó a hablar de la gobernabilidad del sistema, ya que por el lado político había que manejar muy bien el proceso de transición hacia la democracia,  que hasta ese momento estaba intacto el poder militar y su aparato represivo. No obstante, desde el punto de vista económico había una fuerte demanda popular, fundamentalmente en la exigencia de controlar la inflación alta que había en ese momento, como asimismo demandas sociales insatisfechas.

Durante este periodo de gobierno del doctor Alfonsín, se puede decir que su gobierno estaba fuertemente legitimado con el 52% de los votos obtenidos el 30 de Octubre de 1993, pero a medida que iba transcurriendo su gobierno las demandas sectoriales, en el orden interno, llámese: CGT, Sociedad Rural Argentina, Unión industrial, Fuerzas Armadas que estaban siendo puestas en el banquillo de los acusados, por primera vez en la historia Argentina se condenó a las Juntas Militares en pleno, y las demandas de una población que carecía de medios propios para salir de la crisis económica.

Además, desde el orden internacional había una fuerte presión de los organismos internacionales, llámese Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etc., que reclamaban el pago de los intereses y capital de la deuda externa, los cumplimientos de los créditos Stand By, etc.

Toda esta situación descripta anteriormente nos induce a empezar a pensar en la gobernabilidad del sistema. Había un poder gobierno elegido por la mayoría de la población, pero a su vez una fuerte demanda social y presiones de todo tipo de parte de los diferentes organismos internos e internacionales, como así también una oposición política importante que no le permitía al gobierno, acertadamente o nó, cubrir esas expectativas sociales y sectoriales. Frente a esta situación, muchas veces  indujo al gobierno a tener que gobernar la situación de emergencia política y económica a través de decretos de necesidad y urgencia, que tal vez fijó la habitualidad del uso de esta herramienta constitucional, fundamentalmente durante el gobierno actual que se hizo una excesiva utilización de la misma.

Durante este periodo de gobierno podemos decir que tuvo legitimidad e hizo lo posible para gobernar ese Estado de transición democrática. Creo que desde el punto de vista político, hoy en día se le reconoce a éste gobierno la estabilidad política que se logro, es decir, que hoy sigamos dentro del sistema democrático con casi catorce años de democracia, pero que nada pudo hacer con los temas económicos, atravesábamos una hiperinflación sin control.

Esta situación motivo que en las elecciones de 1989, sucediera el poder otro Presidente democrático, el Presidente actual  Dr. Menem, también elegido democráticamente y legitimado en el poder por la sociedad, dos veces consecutivas. A éste período de gobierno se le reconoce haber puesto en “caja” a la economía Argentina a través de el “Plan de convertibilidad” llevado adelante por el Ex-Ministro de Economía Dr. Domingo Cavallo, a partir del año 1991 en adelante.

Durante este gobierno se puede decir que se hizo un excesivo uso de los decretos de necesidad y urgencia, quitándole de esta forma la autenticidad a estos decretos, porque hoy por hoy, un país que se dice ser serio, como regla minina de convivencia democrática es respetar las instituciones y los poderes del Estado fundamentalmente, el Poder Legislativo para la discusión y creación de leyes, esto es de suma importancia para la seguridad jurídica institucional, como asimismo, un Poder Judicial independiente.

Lamentablemente hoy padecemos una crisis en nuestras instituciones que cada vez más son poco creíbles y tan desprestigiadas por todos los motivos que están en boga en nuestra sociedad como és: la corrupción en todos los niveles estamentales, un Poder Judicial dependiente del poder político, los partidos políticos desprestigiados sin participación social, los grupos intermedios como la Confederación General del Trabajo desprestigiados por sus dirigentes burócratas, dirigentes empresariales que corrompen a los funcionarios públicos, que incrementa la concentración económica provocando una desigualdad social y una brecha cada vez más grande, entre pocos ricos, cada vez más ricos y muchos pobres cada vez más pobres que cada vez tienen menos posibilidad de estar dentro del sistema, con desocupación producto de la economía actual, el quebrantamiento del mercado interno, la destrucción de la industria nacional. Etc. Todo esto hace a la credibilidad del sistema y a la gobernabilidad del mismo, cada vez se nota un distanciamiento en la clase dominante y la gente común.

Para que en las sociedades democráticas exista gobernabilidad, tiene que haber una sincronía entre las necesidades de la población y una clase dirigente a la altura de las circunstancias actuales, acorde a la situación actual.

Cuando a la sociedad se le exige sacrificios, los primeros que deben de hacer ese esfuerzo son los dirigentes políticos, dando ejemplos morales, éticos, siendo más humildes, consustanciados con las demandas sociales y las necesidades de la gente, sin pedantería, sin farandulización, sin suntuosidad, etc.

Se necesita de modelos culturales éticos, morales y buenos ejemplos para poder mejorar progresivamente nuestra sociedad actual.

 

PRESIDENCIA DE SANTIAGO DERQUI.

BIOGRAFÍA.

 

Santiago Derqui, nació en córdoba, el 19 de junio de 1809, y era hijo de don Manuel José Derqui y de Doña Ramona Rodríguez. Curso sus estudios de derecho en esa Universidad, y concluyó la carrera en un solo año, recibiéndose de abogado en 1831. Su nombre empezó a figurar desde esa época, qué fundó con otros jóvenes el periódico titulado “El Narrador”, que sostenía la política Federal. En 1832, fue elegido Diputado a la Legislatura local bajo el gobierno de Reinafé, llegando a presidirla. El 8 de octubre, el Gobernador de Santa Fe, Estanislao López, dirigió una circular a las demás provincias consultándolas acerca de cuál sería la autoridad competente para juzgar al General Paz, que siendo Gobernador de Córdoba, había sido tomado prisionero por las fuerzas santafesinas. El asunto se discutió en la Legislatura, y Derqui se opuso a que fuera Juzgado por el gobierno de Córdoba, pues lo ejercía, en ausencia de Reinafé, el delegado don Benito de Otero, enemigo irreconciliable de Paz. Derqui consiguió el voto de la mayoría, y la causa quedó en Santa Fé. En 1833, fue designado profesor de filosofía y vicerrector de la Universidad. Como gozaba del favor oficial, al crearse la cátedra de Derecho Público, por decreto del 19 de febrero de 1834, le fue encomendada sin compensación alguna, y allí mientras explicaba el “Curso de Política”, de Benjamín Constant, se le oyó citar continuamente El Espíritu del Derecho y sus aplicaciones a la política de la organización de la monarquía constitucional, por Alberto Fritot. Dictó cátedra hasta 1836. Influyó después de Barranca Yaco en la designación de Sixto Casanova como Gobernador de córdoba en 1835, y lo sucedió por algunos días hasta que Manuel López, impuesto por Rosas, se hizo cargo del gobierno provincial. Derqui publicó “!”El Cordobés” hasta 1836, en que sufrió la prisión, y fue desterrado de Santa Fe, pasando luego a Corrientes convocado por Riera “para ver el modo de hacer la guerra a Rosas”. Esos años fueron de brava pelea, de campañas y de exilio. En 1841, junto con Manuel Leiva redactó” El Nacional Correntino”, cuyo primer número apareció el 25 de abril. Alejado de esa redacción, Derqui acompañó a paz, como Secretario en la campaña de Corrientes que culminó con la batalla de Caa-Guazú (28 de noviembre de 1841). Después Paz penetró con su ejército vencedor en la Provincia de Entre Ríos, de la que fue nombrado Gobernador, y a su vez, designó Ministro de Hacienda y Guerra al Doctor Derqui. Breve fue ese gobierno, pues contrariado por el de Corrientes que exigió el regreso del ejército, éste se disolvió, y el General Paz debió abandonar precipitadamente la Ciudad de Paraná, acompañado por su Secretario Derqui, buscando la incorporación de las fuerzas uruguayas que al mando de Rivera operaban sobre la costa del Uruguay. Luego Paz y Derqui se dirigieron a Montevideo donde el primero fue el Jefe de la Defensa. En 1844, ambos partieron con destino a Río de Janeiro.

Levantada otra vez Corrientes contra Rosas, el Gobernador Madariaga invitó a dirigirse a la Provincia, adonde llegó acompañado por Derqui.

El 7 de marzo de 1845, Paz lo designó enviado extraordinario ante el Presidente de Paraguay. Derqui propuso a éste una alianza defensiva y ofensiva contrario a Rosas, que pronto se firmó pero sin éxito inmediato. En ese año, junto con Leiva y Marcelino Pareja redactó “La Revolución”, uno de los mejores periódicos aparecidos durante la lucha contra Rosas, prédica que prosiguió en 1846, con “El Pacificador”. Disuelto el ejército Correntino, Paz pasó a Asunción con Derqui, y posteriormente a Río de Janeiro, donde permaneció hasta el derrocamiento de Rosas. Después de Caseros volvió con la emigración, y fue elegido constituyente a fines de 1853, en representación de Córdoba. Se incorporó al Congreso el 19 de febrero de 1853, del que fue elegido Vicepresidente 1º, y luego Presidente, cargo que desempeño hasta el 7 de marzo de 1854, fecha de la disolución de aquel cuerpo. Esa célebre Asamblea dió por concluida su misión con un Manifiesto dirigido al pueblo de la República, , cuya redacción se le atribuye. “Más que visión del futuro -ha dicho León Rebollo Paz”-, Derqui tenía noción del presente, y sobre todo, un conocimiento profundo de la realidad del país y de su tiempo”. Urquiza, que lo ha visto actuar en Santa De, lo nombró en 1854, primer Ministro de Justicia e Instrucción Pública, y desde noviembre del mismo año, del Interior; después habrían de quedar sucesivamente en sus manos las otras carteras del gabinete, con excepción de la Guerra y marina. “Talentoso, precavido y flemático”, será la semblanza posterior de Cárcano. Del Carril a cargo de la presidencia, por delegación de Urquiza, lo designó a Derqui el 11 de noviembre de 1858, para que presidiera la intervención de San Juan, después de la revolución que en esa Provincia se produjo contra Benavídez. Por fin, el 11 de noviembre de 1859, en San José de Flores quedó sellado el pacto de unión de Buenos Aires con la Confederación y la Provincia se dispuso a proponer las reformas constitucionales que la convención de 1860 ratificó como sanción legal definitiva del acuerdo. Es también esta la hora de la sucesión presidencial y Derqui, el único de los Ministros que cubrió todo el período presidencial de Urquiza, se enfrentó -descartada ya la candidatura de Del Carril- con Manuel Fragueiro, quien contó con el apoyo de Buenos Aires. Triunfó en la Asamblea por 72 votos contra 46; más difícil habría de ser la puja por la vicepresidencia, al no Obtener la mayoría ninguno de los tres candidatos, Marcos Paz, Juan Esteban Pedernera y Juan Pujol. El Congreso acordó finalmente su voto al segundo.

Derqui asumió la presidencia de la Nación en marzo de 1860; dos meses más tarde, Mitre se hizo cargo de la gobernación de Buenos Aires. Uno y otro se esfuerzan por salvar la paz, de los recelos que la desvirtúan. Juntos han peleado en Montevideo y unidos quieren imponer orden y progreso en la República; así, coinciden -a propuesta de Mitre. En la designación de Norberto de la Riestra como Ministro de Hacienda. Emilio Alvear irá a Relaciones Exteriores; José Severo Olmos, a Justicia, Culto e Instrucción Pública, y Benjamín Victorica, a Guerra y Marina.

Los veinte meses de la presidencia del Doctor Derqui son absorbidos por la urdimbre de los sucesos políticos y militares, que detallaremos más adelante. Trabado además por la escasez de recursos económicos, la actividad gubernativa se restringe en buena medida.

Anotemos, sin embargo, las promisiones de numerosos cónsules en el exterior, el interés por el arraigo de la línea de fronteras con el indígena, el estímulo a un viaje de exploración a través del Chaco emprendido por el capitán José María Arce, el arreglo de las postas en la Provincia de Jujuy, el trazado de un plano catastral del territorio federalizado, el establecimiento de la Municipalidad de Paraná y del Instituto Histórico y Geográfico de la Confederación Argentina. Entre los meses de febrero a septiembre de 1861 circula la “Revista del Paraná”, dirigida por Vicente G. Quesada, faena cultural de alto vuelo y de elogiosos ecos en el ambiente intelectual americano.

Urquiza es Gobernador de Entre Ríos. Se avanza todavía más en la pacificación, y el 6 de junio de 1860 Mitre envió a Vélez Sarsfield a Paraná y, con Victorica y Daniel Aráoz, se firmó otro solemne compromiso: que Cepeda sea una dolorosa cicatriz en la memoria Argentina. El 7 de septiembre, cuando la convención nacional sancionó en Paraná las reformas propuestas por Buenos Aires, Mitre le escribió al Presidente: “Ya ve usted que se acerca el momento solemne. La suerte presente y futura de la nación está pendiente de ese fallo, y una grave responsabilidad pesaría sobre todos si, por falta de prudencia de los hombres influyentes, se malograse una obra que cuesta ya tantos sacrificios”. Las reformas se votan. “Después -relata Rebollo Paz- vino lo imprevisible. El drama de Virasoro y el drama de Aberastain encresparon los ánimos y encendieron de nuevo pasiones; las pocas voces serenas que trataban de hacerse oír fueron ahogadas por el oleaje de las injurias y los vituperios. En ese clima, el arbitrario rechazo de los diplomas de Buenos Aires en el Congreso de 1861 era un suceso que no podía dejar de llamar la atención. Cualquier cosa se podía esperar”.

Sarmiento, amigo entrañable de Aberastain, levanta una vehemente polémica en la Legislatura; Buenos Aires responde también al reto. Es ésta, otra vez, la hora de las armas, y en Pavón se reencuentran los ejércitos. El 17 de septiembre Urquiza da por terminada la batalla, Derqui resiste y, todavía hacia fines de octubre, le insta a reanudar el combate. Es tarde. Pedernera asume provisionalmente la presidencia de la República “de la Nación Argentina”, el nombre oficial que Derqui le ha otorgado definitivamente por decreto de 1860. El 5 de noviembre de 1862, en el navío inglés “Ardent”, Derqui parte hacia Montevideo. Regresará durante la presidencia de Mitre, en la hora de la Paz interna en la cual muchos de los colaboradores del anterior gobierno han de ser llamados nuevamente a la función pública. Derqui se ha recluido ahora en Corrientes y allí pasará los últimos años de su vida. Murió en la mayor pobreza, el 5 de septiembre de 1857, y su cadáver quedó insepulto durante tres días. Estaba casado con Doña Modesta Cossio y Vedoya, de familia distinguida de la sociedad correntina. Sirvió a la patria con dignidad y sacrificio en la más alta magistratura. Ramón J. Cárcano dijo de él, que era un “espíritu sagaz y penetrante, apasionado y combativo, perseverante y enérgico, decidido y generoso, cuando le movía una ambición; escéptico y frío, indiferente y abandonado, contradictorio e intermitente, cuando se aflojaban sus resortes interiores y la decepción le dominaba. En este estado de su alma, mantenía, sin embargo, los prestigios que temprano supo conquistar, por la simpatía personal que siempre inspiraban los atractivos de su ingenio y su trato de hombre gentil. “En su despreocupación moral, el éxito para él no tenía restricciones cuando era necesario alcanzarlo”. Lucio V. Mansilla lo retrató del modo siguiente: “...Era una cabeza algo esférica, faz guarnecida de cabello fino, lacio, castaño oscuro, cano ya; de tez blanca, sanguínea, con lustre...”. sus restos fueron trasladados a Corrientes, el 11 de octubre de 1916, conservándose en la iglesia de la Cruz del Milagro, en una urna de rica madera con el escudo argentino tallado: ha sido declarado lugar histórico.

 

LAS REFORMAS A LA CONSTITUCIÓN NACIONAL.

 

De acuerdo con las cláusulas del convenio de San José de Flores la Provincia de Buenos Aires. reúne una convención con el fin de examinar la Constitución Nacional. En el curso de once sesiones se aprueba un plan de veintiséis reformas a otros tantos artículos. Se aspira en general a un federalismo más efectivo; a un amplio ejercicio de ciertas libertades; a unificar el régimen aduanero y a la mejor organización judicial. Se rechaza la federalización de Buenos Aires y se dejan a salvo poderes particulares de la Provincia.

 

NUEVOS AGRUPAMIENTOS POLÍTICOS.

 

A partir del segundo período presidencial, el juego político se desenvuelve en torno a tres personalidades: Santiago Derqui, Justo J. De Urquiza y Bartolomé Mitre. El primero se halla al frente del Poder Ejecutivo Nacional. El segundo pasa a ser Gobernador de Entre Ríos, luego que esta Provincia recobra el goce de sus instituciones en 1º de mayo de 1860. En cuanto a Mitre, tras desempeñar el Ministerio de guerra local, es electo cinco días después Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Es, además, Jefe del partido liberal, que reúne a elementos jóvenes y aspira a extenderse por todo el país en rivalidad con el antiguo partido Federal agrupado alrededor del Jefe entrerriano. Fuertes núcleos le corresponden desde ya en córdoba, Tucumán y Santiago del Estero.

En un principio, Derqui se empeña por ligarse doblemente a Urquiza, al designarlo general en Jefe del ejército de línea y al confiar el Ministerio de Guerra a su yerno, Benjamín Victorica. El general Mitre invita a uno y otro a celebrar juntos la efemérides del 9 de julio. Los tres personajes presiden en Buenos Aires promisorias demostraciones de fraternidad, una de ellas cumplida en la sede de masonería. Desde entonces se observa en el Doctor Derqui su afán de entenderse con el dirigente porteño y un correlativo desapego con su antecesor. El 17 de octubre comunica aquél su anhelo de “...gobernar con el partido liberal donde están las inteligencias” y su designio de propender a “...darle mayoría parlamentaria”.

Los nombramientos de Norberto de la Riestra y Francisco Pico -sugeridos por Mitre- en los ministerios de Hacienda y Relaciones Exteriores; la cesantía de los miembros de la Suprema Corte y el ascenso a Brigadier del vencido en Cepeda. Hasta piensa constituir un gabinete exclusivamente con miembros del partido liberal.

Tales disposiciones provocan un obvio distanciamiento con el señor de San José, cuyo hijo político renuncia a la cartera de guerra. Con el fin de paliarlo, el General José María Francia, sucesor de Victorica, insinúa una entrevista en la suntuosa residencia de campo. El 11 de noviembre vuelven a reunirse Mitre, Derqui y Urquiza. En la feliz circunstancia, Mitre entrega al dueño de casa el bastón de mando de los gobernadores del Estado bonaerense, manifestándole justicieramente: “Gracias a vuestro patriotismo y magnanimidad la Provincia de Buenos Aires es parte integrante de la república; su Gobernador no poseerá más este bastón que señala la época de la segregación. Os toca conservar esta prenda de seguridad como una conquista que habéis hecho”.

 

LA CUESTIÓN DE SAN JUAN.

 

Producida la muerte del General Benavídez y tras la destitución del Gobernador Gómez, ocupa la primera magistratura de la Provincia de San Juan el coronel José A. Virasoro. Oriundo de Corrientes, su candidatura triunfa gracias al auspicio de los comisionados federales. La calidad de extraño al medio, y al hecho de ser impuesto por la presión oficial, obraron de consuno a malquistarle las simpatías generales. Pronto se organiza una compacta oposición inspirada por el doctor Antonino Aberastain. Desde Buenos Aires coopera el partido liberal con poderosos recursos económicos y una ininterrumpida campaña periodística. Sarmiento contribuye con un violento alegato bajo el título de “El tirano José Virasoro”.

El 16 de noviembre de 1860 Urquiza, Derqui y Mitre, reunidos en San José, escriben una corta colectiva sugiriéndole a Virasoro la renuncia al cargo, con el propósito de evitar mayores desafueros. Pero en el mismo días es ultimado en su propia casa, junto con varios de sus íntimos. Aberastain asciende al gobierno de la Provincia.

El crimen quiebra bruscamente la fugaz armonía alcanzada. El Presidente Derqui resuelve intervenir San Juan. Nombra al efecto al Gobernador de San Luis, coronel Juan Saá, al que secundarán miembros de la comitiva de Mitre. Por su parte, Urquiza apremia por drásticas medidas, censurando simultáneamente dichos nombramientos.

Al saber el arribo del interventor, Aberastain se dispone a resistir. Se atrinchera en la rinconada del Pocito, donde el 11 de enero de 1861 sufre completa derrota. Hecho prisionero, se lo fusila al otro día por orden de un oficial subalterno. Su muerte desata controversias. Mitre ve reanudada la guerra civil; Sarmiento fulmina inmediata venganza. Urquiza condena el asesinato e insta a Derqui por el castigo de los culpables. El Presidente, pro el contrario, cree que el coronel Saá ha cumplido con sus instrucciones, ante cuyo juicio los Ministros porteños Pico y Riestra abandonan sus carteras y se alejan de Paraná.

El Gobierno de Buenos Aires censura el atentado en público manifiesto, lo recrimina ante el Ejecutivo Federal e incita a los gobiernos de las provincias a proceder en consecuencia. En repuesta, el de Entre Ríos niégale derecho a debatirlo, calificando de inoportuno el planteamiento: “Bajo cualquier aspecto, pues, que se quieran mirar los lamentables acontecimientos de San Juan, no son de aquéllos que amenacen a la sociedad entera de un desquicio completo en los principios, y en las leyes que la constituyen”.

De igual temperamento participan los gobiernos de Santa Fe, Córdoba, La Rioja, Catamarca y Corrientes, en tanto los de Tucumán, Santiago del Estero, Salta y Jujuy aplauden la temeraria actitud bonaerense.

En su descargo, el Ministro del Interior José S. De Olmos asienta el recto principio legal: “Los Gobernadores de Provincia en calidad de tales, no pueden censurar los actos del Gobierno Nacional, ni discutir sobre ellos sino en la parte que tenga relación inmediata y directa con los derechos peculiares de sus respectivas provincias, tesis rechazada por el aludido en nota de 21 de febrero. La disputa pone a prueba los vínculos entablados, a los que poderosas razones políticas sostienen todavía. Así lo aclara el General Mitre a José Posse, su corresponsal den Tucumán.

En cambio, Urquiza es objeto de procaces ataques en la prensa porteña al tiempo que, por la vía epistolar, polemiza sobre la tempestuosa actualidad con el Gobernador de Buenos Aires.

 

LA INTEGRACIÓN DEL CONGRESO NACIONAL.

 

Una de las reformas sancionadas en la convención nacional ad hoc exige que los miembros del Congreso sean nativos de las provincias representadas o con dos años de residencia inmediata en ellas. De esa manera se concluye con la anomalía de los denominados sarcásticamente “alquilones” por la prensa porteña, o sea la de tantos refugiados que encontraron en Paraná un puesto afín con sus inquietudes públicas. El Presidente Derqui se apresura a eliminarlos por el decreto del 26 de octubre de 1860. Al convocar extraordinariamente al Congreso Federal para el 1º de abril próximo, de acuerdo con los artículos 11 y 12 del convenio del 6 de junio, es decir, con el fin de incorporar a los representantes de la Provincia de Buenos Aires, recomienda a los gobernadores el reemplazo de los Diputados y Senadores carentes de aquel requisito. La retroactividad atribuida a la enmienda implica la destitución lisa y llana de dieciséis legisladores en ejercicio.

El referido decreto, al avanzar sobre las facultades del Poder Legislativo -único Juez de la elección de sus miembros-, encuentra gran resistencia. El Gobernador de Corrientes, presbítero José M. Rolón, se niega ostensiblemente a cumplirlo. Urquiza intercede ante el Presidente Derqui haciendo un llamado a la cordura del mandatario, que transforma el entredicho en punto de amor propio.

Frente a la posibilidad del rechazo, Mitre amenaza con atenerse al convenio de junio: “...quedaríamos... medio incorporados y medio independientes, sin que las leyes que dicte el Congreso sean obligatorias para nosotros, pues la de aduanas” (que es la principal) y demás leyes de comercio no pueden dictarse sin nuestro concurso. Derqui le asegura vencer la resistencia de Urquiza. Pero ninguno de ellos, ni el Ministro británico Eduardo Thornton, logran que el Gobernador de Entre Ríos abandone sus puntos de vista. Sólo promete abstenerse de toda actividad en contrario.

El conflicto se dirime en el recinto del Congreso. El 5 de abril de 1861 el senado declara la inexistencia de vacante alguna de su seno a mérito de la reforma constitucional. En la otra cámara el debate comienza el día 4, en que se lee la nota de protesta de los Diputados de Buenos Aires, que no fueron citados a la sesión. Se les exige presentar los respectivos diplomas o poderes. Dos días más tarde los diputados responden que bastan las actas y registros de las elecciones. Cuestionan la composición  actual del cuerpo, por lo cual la cámara reproduce el dictamen del Senado acerca de las vacantes. El 7 de abril se desaprueban dichas elecciones por violar el artículo 37 de la Constitución Nacional y la Ley del 4 de julio de 1859, que consideran a cada Provincia distrito electoral único. La diferencia es notoria según el informe de la comisión.

El precedente veredicto lo achaca el Ministro británico a la poca firmeza del Presidente Derqui, mientras los rechazados lo imputan al ascendiente de Urquiza sobre los legisladores.

El Poder Ejecutivo Bonaerense invoca un acuerdo verbal con el Presidente Derqui en el sentido de realizar las elecciones según la Ley provincial. Alega además el derecho de no observar una Ley del Congreso sancionada sin su participación. Y se niega a repetir los comicios.

 

RUPTURA DE HOSTILIDADES.

 

Desconcertado por la reacción de sus ocasionales amigos, el Presidente Derqui vuelve ahora en busca del apoyo  de su antecesor. Urquiza pasa por alto las recientes veleidades y se lo depara generosamente, dispuesto a apuntalar la tambaleante autoridad nacional.

Medidas hostiles se precipitan por una y otra parte, el Congreso declara el estado de sitio en Córdoba y San Luis, Provincias donde está a punto de estallar la lucha; otorga pensión a la viuda del Coronel Virasoro y rehusa a los nombramientos de Sarmiento y Mariano Balcarce en la diplomacia. El gabinete aprueba la conducta “altamente meritoria” del coronel Saá, encomienda al coronel Ricardo López jordán defender la Ciudad de Rosario de un amago de invasión por el sur, y a Urquiza, organizar el ejército nacional. Se ordena, en fin, al gobierno bonaerense desmovilizar las fuerzas reunidas en Rojas, orden que se desacata.

Mitre despacha el 1º de junio al coronel Marcos Paz con la misión de preparar la resistencia en el interior. Cierra en el mismo día su correspondencia con el Doctor Derqui, no sin instalarlo antes a adoptar una firme postura en salvaguardia de su autoridad. Este la asume, por cierto, pero ubicándose en muy opuestas filas. Marcha a la Provincia de Córdoba resuelto a quitar sus posiciones al partido liberal; se encarga allá del gobierno de la Provincia el 15 de junio en carácter de interventor y forma un fuerte ejército, que ha de enfrentar a la liga del Norte, encabezada por el coronel Rojo. Detiene, por último, al coronel Paz, remitiéndolo preso a Paraná.

Sabedor de la falta de recursos económicos y militares. Urquiza alienta la esperanza de un arreglo pacífico. Logra convencer al Doctor Derqui de la conveniencia de aceptar los buenos oficios de los Ministros de Francia e Inglaterra, aunque no obtiene igual acogida entre los legisladores. Un grupo intransigente impone la Ley del 6 de junio. Por ella se autoriza al Poder Ejecutivo Nacional a intervenir en la Provincia de Buenos Aires, a cuyo gobierno se califica de sedicioso, por haber roto los pactos del 11 de noviembre de 1859 y del 6 de junio de 1860.

A espaldas del Anterior Mandato, Derqui y Urquiza Mantienen conferencias con los emisarios bonaerenses a bordo del buque inglés “Oberon”, en el puerto de Las Piedras. Rotas las negociaciones se empeña la lucha definitiva. De regreso al campamento de Grondona, Urquiza conoce los hilos de un vasto complot urdido por los amigos de Derqui, descubrimiento que le desazona en extremo, sintiéndose traicionado. En tal calamitoso estado de ánimo acude al campo de batalla de Pavón el 17 de septiembre de 1861, moralmente vencido de antemano. Triunfa el ala derecha de su ejército sobre la caballería bonaerense, pero dispersadas las columnas del centro y de la izquierda, opta por retirarse salvando las divisiones entrerrianas. Desde Diamante pide que lo revelen del comando. Explícale al Presidente Derqui: “Ud. Es testigo de cuánta repugnancia tenía yo de hacer esta campaña; el encarnizado combate que presencié, me disgustó en extremo; enfermo desde que empezó la campaña, pues me levanté de la cama para la marcha y combate de todo el día, las falsas noticias que recibí, la desmoralización que he presenciado y que no me es dado soportar, todo me decidió a retirarme”. Su `plan se concreta ahora a la defensa del gobierno nacional en la Provincia de Entre Ríos, una vez restablecida su salud, si bien desatiende insistentes ruegos por el retorno a la actividad. Uno de sus planes radica en el papel de la escuadra, lamentablemente desprovista de víveres y de combustible.

 

RECESO DEL GOBIERNO NACIONAL.

 

Dueño del campo de batalla, el ejército bonaerense avanza hacia la Provincia de Santa Fe. En conocimiento del abandono de la Ciudad de Rosario por el Presidente Derqui, quien se encamina hacia Coronda, Urquiza comprende la inutilidad de la resistencia. Entra entonces en negociaciones de paz con el general Mitre. Falto de poder, el Doctor Derqui comunica al Vice Presidente Pedernera su renuncia, ausentándose a Montevideo a bordo del buque inglés “Ardent”. Mr. Thornton habría influido en la insólita decisión.

El gabinete porteño pretende la caducidad de los poderes nacionales y de la Constitución Nacional, obstaculizando el entendimiento directo entre Urquiza y Mitre. Por ello el Gobernador de Entre Ríos se adelanta resuelto a toda iniciativa. El 28 de octubre pide el cese de las hostilidades. Hondo estoicismo alienta en su nueva postura.

En el plan Mitre se contempla el dominio sobre Santa Fe y Córdoba y muy en particular sobre la aduana de Rosario; la neutralización de Corrientes y Entre Ríos y la convocatoria de un nuevo Congreso tras destituir a las autoridades existentes. Habiendo pasado el general Pedernera a ejercer la presidencia de la república, quiere el veterano guerrero delegar en Urquiza el alto cargo. La idea cuenta con el auspicio de los Ministros extranjeros, más trasmitida a Mitre por el intermedio del Doctor Martín Ruiz Moreno, se la impugna al instante. Ante el rechazo, Urquiza debe mostrar a sus comprovincianos la conveniencia de una rápida paz. Días antes en Cañada de Gómez se habían presenciado extremos de crueldad y de terror.

Si los intereses generales lo requirieran, él se retiraría de la vida pública. Sabe que su gesto provocará juicios contradictorios, pero la envergadura del objetivo entrevisto le estimula en su emprendimiento.

La Provincia de Entre Ríos, por Ley del 1º de diciembre, declara terminada la guerra, reasumiendo su soberanía “...hasta tanto que reunidas de nuevo las Provincias Argentinas bajo la Constitución Federal jurada, cuya fe guarda, se encuentre la nación en estado de completa paz y quede garantido el cumplimiento de aquella. En una circular dirigida a los gobiernos del interior se explica la imposibilidad de continuar resistiendo por la absoluta falta de recursos del gobierno nacional. Ni siquiera se puede contar con la escuadra, pues uno de los jefes  -Luis Cavassa- deserta, sobornado por los contrarios. Hasta se hipoteca el edificio de la casa de gobierno de Paraná.

El día 2 se reglamenta la Ley anterior. Un Jefe político ha de regir la Ciudad que fuera sede de las autoridades federales. A él se entregarán los archivos y demás pertenencias administrativas, determinación que sella el destino del gobierno nacional. Al conocerla, después de varios días de expectativa, el Vice Presidente Pedernera y los Ministros Nicanor Molinas, José S. De Olmos y Vicente del Castillo deciden poner fin a su cometido. Los consternadores considerandos del acuerdo del 12 de diciembre de 1861 trasuntan la singularidad de la emergencia.

Conclúyase por decretar el receso “...hasta que la Nación reunida en Congreso en la forma que estimare conveniente dicte las medidas necesarias a salvar las dificultades que obligan al Gobierno a tomar esta disposición....”

Cuatro días antes, el Gobernador Rolón es depuesto en Corrientes, en tanto Mitre se apodera de Santa Fe el día 5 y despliega enseguida fuerzas sobre Córdoba al mando del General Paunero, quien ha de proceder a cambiar por completo el cuadro político de esa Provincia.

El 19 de diciembre la Legislatura cordobesa emite un violentísimo manifiesto contra el gobierno de Paraná, documento al que han de seguir los de otras provincias -Santa Fe, Jujuy, etc.- igualmente condenatorios de las entidades caídas.

 

ÚLTIMAS DERIVACIONES DE LA BATALLA DE PAVÓN Y GOBIERNO INTERINO DE MITRE.

 

Bartolomé Mitre acepta la paz ofrecida por Urquiza. La reorganización ha de partir, empero, de principios totalmente opuestos a los imperantes hasta el momento de la crisis. Por sus avances en Santa Fe y en Córdoba, por el cambio operado en Corrientes, aquél cree poder adjudicarse la mayoría de la opinión. Bajo tal concepto exige la entrega de la escuadra y de los archivos, y sin esperar respuesta, apenas se entera del desarme de las unidades, se apodera de los barcos en la víspera de la Navidad.

Con gran altruismo y visión a la par, Urquiza reconoce a su adversario, veinte años menor de edad, “el derecho y la aptitud” de encabezar la nueva etapa en la vida del país. Deslinda su responsabilidad en la caída de un gobierno al que Mitre mismo contribuye a también a sostener y enuncia una vez más el todavía inaccesible ideal: “...una política de orden, de unión, de fraternidad, bajo el imperio de la libertad y de la Ley, corresponden a quien ha luchado con más esfuerzos que fortuna a fundarla permanentemente para el país”. “Deseo esa fortuna a otros con sinceridad, para que recaiga con ventaja en beneficio de la felicidad y prosperidad de mi patria”.

“En la esfera que me toque, cumpliré el deber de cooperar con la abnegación y desinterés a cuanto pueda convenir al bien de la Provincia en particular y de la República en general, sin empeño en que se aprecien mis servicios, esperanza que se ha hecho vana por mi larga experiencia, pero satisfecho de propender al bien por el bien mismo.

Renunciamiento que no basta aún. El Gobernador de Buenos Aires discute al de Entre Ríos el derecho a reivindicar el territorio federalizado, a retener las aduanas y archivos nacionales, a reclamar preferencia en el pago de la deuda. En fin, le insinúa el retiro de la vida pública, exigencia que la Legislatura entrerriana considera agraviante, prohibiendo toda disputa sobre el punto. Frente a la amenaza implícita, una Ley del 16 de enero de 1862 autoriza al Poder Ejecutivo Nacional a “...usar de todos los elementos de que pueda disponer la Provincia para garantir sus derechos, su orden y seguridad”. Notas cambiadas poco antes con el gobierno de corrientes, plantean en precaución la necesidad de la marcha uniforme de las dos provincias del Litoral, cada una de las cuales ha reasumido su soberanía particular.

Es preciso una última gestión confiada al tacto del Doctor Salvador del Carril con el fin de zanjar el entredicho. El ex Vice Presidente trasmite un altivo mensaje de su compañero en el gobierno de la confederación:

El Sr. Mitre y todos los argentinos deben saber que el General Urquiza no esquiva la responsabilidad de su vida pública, y que está  resuelto a ser víctima indefensa de las facciones políticas en su patria, antes que resignarse a llevar la deshonra de ella y su propia vergüenza al extranjero.

Concreta su embajada en sencillas palabras: “yo vengo a pedir a V.E. declare: Que el Gobierno y el Pueblo de Buenos Aires están en paz con la Provincia y Gobierno de Entre Ríos, y que la gloria y la quietud del vencedor de Caseros quedan bajo el amparo del honor de la Nación y con sujeción a sus leyes”.

Garantía necesaria en momentos en que arrecian los ataques de los diarios porteños contra la fama del organizador de la República. Aunque Mitre no se apee de sus exigencias respecto a la salida de Urquiza del escenario político, las seguridades de paz ofrecidas a la  Provincia, deciden a la Legislatura  de Entre Ríos a conceder la autorización requerida. En consecuencia, un decreto del Gobernador Urquiza y los Ministros Luis J. De la Peña y José María Domínguez faculta al Gobernador de Buenos Aires “...para que a la brevedad posible proceda a la convocatoria e instalación del Congreso Nacional legislativo nacional con arreglo a la Constitución Nacional reformada”.

Estamos a 28 de enero de 1862. Han transcurrido, pues, cuatro largos meses desde el encuentro de los ejércitos de Pavón. Las demás provincias, siguiendo el camino abierto por Córdoba el 19 de diciembre último, otorgan en distintas fechas de los meses de febrero y marzo análoga facultad al General Mitre, ampliada con las inherentes a un Poder Ejecutivo Nacional interino, el conjunto de cuya autoridad éste acepta el 12 de abril de 1862. Simultáneamente, sendos movimientos subversivos, apoyados los más por las fuerzas expedicionarias del General Paunero y sus comilitones, trastruecan los cuadros políticos del interior. El partido liberal domina todas las posiciones, salvo en Entre Ríos. La Provincia que tuvo iniciativa final en la lucha contra la dictadura de Rosas pierde el papel primordial de que disfrutara durante una década, y el centro político del país retorna definitivamente a la antigua capital del virreinato del Río de la Plata.